Búscanos en Facebook

REFLEXIONES

Previous Próximo
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
COMO PERROS Y GATOS COMO PERROS Y GATOS COMO PERROS Y GATOS Devocional – Como Perros y Gatos Pasaje clave: Génesis 25:19-34. Todos los días nos relacionamos con cristianos y n... Read more
¡ESCUCHA! DIOS TE LLAMA ¡ESCUCHA! DIOS TE LLAMA   ¡ESCUCHA! DIOS TE LLAMA Devocional – ¡Escucha! Dios Te Llama Pasaje clave: Génesis 12:1-8. Seguramente Abram se encontraba muy cómodo ... Read more
CUANDO DIOS INTERVIENE CUANDO DIOS INTERVIENE CUANDO DIOS INTERVIENE Devocional – Cuando Dios Interviene Pasaje clave: Génesis 20 y 21. Hay dos intervenciones muy directas (y muy ne... Read more
De prisionero a leyenda De prisionero a leyenda De prisionero a leyenda ¿Quieres oír una historia fascinante? ¿Qué opinas acerca de sentarte en una cómoda butaca de cine y deleitart... Read more


Historia de las Asamblea de Dios PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Miércoles, 06 de Julio de 2011 22:47
Indice del artículo
Historia de las Asamblea de Dios
1
2
Todas las páginas

Fundación de las Asambleas de Dios

Desde 1890 los creyentes envueltos en esta manifestación espiritual eran de muchas iglesias tradicionalmente históricas, pero no podían mantenerse en sus denominaciones porque sus autoridades rechazaban al Movimiento Pentecostal, por lo que decidieron organizarse para realizar un mejor trabajo.

Para 1910 ya había dos grandes asociaciones pentecostales; la primera, la Fraternidad de Texas y Arkansas dirigida por E. N. Bell y la segunda, la Fraternidad de Alabama y Mississippi liderada por H. A. Gross, teniendo en cuenta que para entonces eran muchas las iglesias independientes que surgieron como consecuencia del gran avivamiento pentecostal.

El hermano Bell quien había sido un ministro metodista pero expulsado de su denominación después de haber recibido el bautismo del Espíritu Santo empezó a editar un periódico llamado "La Fe Apostólica" que más adelante se llamó "Palabra y Testimonio" desde Fort Worth, Texas, en cuyas páginas se daba cuenta de los testimonios de muchos hermanos que a lo largo y ancho del país habían recibido la promesa del Espíritu Santo, por lo que sintió la necesidad de unificar a estas muchas iglesias independientes para hacer valer los derechos sobre sus propiedades ante el gobierno, a la vez que se buscaba proteger el trabajo de estas iglesias contra las grandes denominaciones que no veían con agrado la manifestación del poder pentecostal.

Primer Concilio General de las Asambleas de Dios

Con fecha 20 de diciembre de 1913 E. N. Bell publicó un anuncio, convocando a todas las iglesias del nuevo Movimiento Pentecostal a una convención a realizarse a partir del 2 al 7 de abril de 1914 en la ciudad de Hot Springs, Arkansas, fecha que fue históricamente gloriosa cuando los trescientos hombres y mujeres que estuvieron presentes fueron divinamente bendecidos con el poder pentecostal. Entre ellos se encontraban ciento veintiocho misioneros procedentes de veinte estados y de otros países además de los ministros M.N. Pinson, A.P. Hollins, H.A. Gross y D.C. Operman.

E.N Bell, primer superintendente.

El Nombre Asambleas de Dios

Tuvo el hermano K. Leonard el honor de que su ponencia, en cuanto a nombre, tuviera el apoyo mayoritario. Esta consistía en que el nombre del Concilio fuera Las Asambleas de Dios. Los filósofos del nombre sostenían que debería ser algo neutro en cuanto a la doctrina y gobierno, ya que hasta ese momento todos los representantes se consideraban libres, tanto de sistema de gobierno como de credos preestablecidos.

En este primer Concilio General E. N. Bell fue elegido como presidente y J. Roswell Flower como secretario. Una serie de decisiones internas se adoptaron para un mejor desarrollo de la organización que contó con la adhesión de muchos ministros de espíritu pentecostal como el evangelista T. K. Leonard que ofreció al servicio de las Asambleas de Dios su imprenta y escuela en Findlay, Ohio. Los trabajos conciliares también giraron en torno a la unidad, la comunión y la extensión del Reino de Dios, por lo que promulgaron una Declaración que establece los elevados principios de igualdad, unidad, estableciendo a la vez el principio de soberanía de cada Iglesia Local.3 A los pocos meses se anunció la convocatoria al segundo Concilio General para noviembre de 1914, en la ciudad de Chicago, Illinois.

Henry Clio Ball

Poco antes de la fundación de las Asambleas de Dios, Henry Clio Ball un activo líder metodista de Kingsville, Texas, fue impulsado por el Señor para levantar una obra entre los muchos mexicanos que vivían en el área de Ricardo, una población del mismo estado y no obstante su muy limitada capacidad para hablar el español, se esmeró por aprender esta lengua que al poco tiempo empezó a predicar en el idioma de Cervantes.

Para 1915 dentro del trabajo misionero de las Asambleas de Dios le tocó al evangelista Félix A. Hale predicar en un culto en Kingsville, en el cual H. C. Ball fue bautizado con el poder del Espíritu Santo, sintiendo renunciar a su filiación metodista para dedicarse al trabajo entre los latinos. Poco después en el mismo año, fue ordenado como ministro de las Asambleas de Dios, dedicando su tiempo y talento al trabajo exclusivo entre el pueblo de habla hispana, estableciendo una obra indígena en el vasto estado de Texas.

Mientras tanto en otro lugar del país el Señor de la Obra estaba preparando a una mujer que en su momento junto con el hermano Ball, habrían de efectuar el trabajo más fecundo en la primera hora del movimiento pentecostal latino.

Alice Eveline Luce

La hermana Alice E. Luce originaria de Inglaterra tuvo una profunda vocación misionera. En 1896 luego de terminar sus estudios de enfermería y teología fue nombrada misionera a la India por la Iglesia de Sociedad Misionera. Más tarde, cuando el avivamiento pentecostal que se inició en la calle Azusa de Los Ángeles llegó a la India en 1910, A. E. Luce fue "bautizada con el poder del Espíritu Santo". Encontrándose prestando servicios en el Canadá renunció a su denominación, sintiendo un llamado de parte de Dios para trabajar como misionera entre los latinos.

Estando en Texas conoció a H. C. Ball y otros líderes pentecostales envolviéndose muy pronto en el trabajo de las Asambleas de Dios, de la que fue ordenada como ministro en 1915. Al poco tiempo empezó la obra evangélica entre los latinos en la ciudad de Los Ángeles. Más adelante la hermana Alice E. Luce se dedicó a preparar el programa de capacitación y entrenamiento para pastores y evangelistas a fin de alcanzar al pueblo hispano para Cristo, fundando para tal efecto el Instituto Bíblico Berea, en la ciudad de La Puente, California.



Última actualización el Miércoles, 06 de Julio de 2011 22:55
 

Publicidad

Emisora: Radio Con Poder - Online